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El mundo atraviesa actualmente una emergencia climática global, con una mayor necesidad de prácticas sostenibles. Según la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo , existe una necesidad imperiosa de que los diseñadores empleen prácticas que protejan el futuro de la industria del diseño.

Por lo tanto, las industrias siguen sintiéndose motivadas a optimizar sus operaciones para que sean lo más ecológicas posible. Las empresas de diseño industrial que participan en la investigación y el desarrollo de nuevos productos siguen buscando mejores maneras de reducir su huella de carbono mediante la sostenibilidad. Aquí presentamos algunas prácticas de diseño y desarrollo de productos respetuosas con el medio ambiente que ayudarán a su empresa de diseño industrial a alcanzar el éxito.

Hacer de la sostenibilidad una parte del proceso de diseño

El reciclaje integrado en el proceso de diseño de productos

Integrar el reciclaje en el proceso de diseño va más allá de la simple elección de materiales reciclables; requiere un enfoque minucioso e integral que considere todo el ciclo de vida del producto . El diseño sostenible no solo reduce el impacto ambiental, sino que también se alinea con la demanda de productos más ecológicos, posicionando a su marca como un líder con visión de futuro. A continuación, se presentan consideraciones clave para integrar el reciclaje en el centro de su proceso de diseño:

Selección de materiales del proceso de diseño

Optar por materiales reciclables desde el principio es una de las maneras más importantes de garantizar que sus productos tengan una segunda vida. Esto implica elegir materiales que no solo sean reciclables, sino que también sean ampliamente aceptados por las plantas de reciclaje. Los diseñadores deben priorizar los materiales que mantienen su calidad después de múltiples ciclos de reciclaje, como el aluminio o ciertos tipos de plásticos como el PET. Investigue la reciclabilidad de sus materiales y asegúrese de que estén disponibles en el contexto local de sus usuarios.

Diseño para desmontaje

Una barrera común para el reciclaje es la dificultad de separar materiales o componentes, especialmente cuando diferentes materiales están firmemente fusionados o pegados. Al diseñar productos fáciles de desmontar, ya sea a mano o mediante procesos mecánicos, se facilita a los usuarios y a las instalaciones de reciclaje la recuperación de materiales valiosos. Considere diseños modulares, sistemas de encaje a presión o tornillos en lugar de adhesivos, lo que permite separar fácilmente las piezas. Esto facilita un reciclaje más eficiente e incluso la reutilización o reparación de componentes.

Diseñar sistemas de circuito cerrado

Siempre que sea posible, procure crear sistemas de reciclaje de ciclo cerrado, donde los materiales de productos antiguos se recolecten y se utilicen para fabricar nuevos. Esto puede lograrse colaborando con plantas de reciclaje o implementando programas de recuperación. Al cerrar el ciclo, reduce la dependencia de materiales vírgenes, minimiza los residuos y demuestra su compromiso con los principios de la economía circular. Esto no solo reduce su huella ambiental, sino que también puede reducir costos y mejorar la resiliencia de la cadena de suministro.

Diseñar un etiquetado claro para los consumidores

Incluso el producto más reciclable tendrá dificultades para alcanzar su máximo potencial si los usuarios no saben cómo desecharlo correctamente. Comunique claramente las instrucciones de reciclaje mediante etiquetas, códigos QR o guías de producto adjuntas. Utilice símbolos de reciclaje estandarizados para guiar a los consumidores y garantizar que sepan qué se puede reciclar y dónde. Al diseñar el embalaje, evite usar materiales innecesarios que compliquen el proceso de reciclaje.

Al integrar consideraciones de reciclaje en las primeras etapas del desarrollo del producto, se garantiza que la sostenibilidad no sea una cuestión de último momento, sino un principio fundamental que guíe el proceso de diseño. Esto no solo reduce el impacto ambiental, sino que también puede generar ahorros de costos, mejorar la fidelidad a la marca y garantizar el cumplimiento de regulaciones cada vez más estrictas.

Un proceso de diseño que reduce el consumo de recursos

El prototipado es un paso esencial en el proceso de diseño, pero también puede ser una fuente importante de consumo de recursos y generación de residuos si no se gestiona con cuidado. El prototipado sostenible se centra en reducir el uso de materiales, el consumo de energía y los residuos, manteniendo al mismo tiempo la integridad y la funcionalidad del diseño. Al adoptar estrategias responsables durante la fase de prototipado, los diseñadores pueden minimizar el impacto ambiental y contribuir a un ciclo de desarrollo de productos más sostenible. A continuación, se presentan prácticas clave para lograr un prototipado eficiente en el uso de recursos:

Prototipado y simulación digital

Una de las maneras más efectivas de reducir el consumo de recursos físicos durante la creación de prototipos es mediante el uso de herramientas digitales como el diseño asistido por computadora (CAD) y el software de simulación. Estas tecnologías permiten a los diseñadores probar y refinar los diseños virtualmente antes de crear un prototipo físico, lo que reduce el número de iteraciones necesarias. Al realizar pruebas de estrés, análisis de rendimiento e incluso simulaciones de interacción con el usuario digitalmente, se pueden detectar posibles problemas de forma temprana y reducir la necesidad de múltiples modelos físicos. Esto no solo ahorra materiales, sino que también acorta el plazo de desarrollo, lo que reduce los costos generales.

Prototipado iterativo a escala reducida

No todos los prototipos tienen que ser a escala real ni fabricarse con materiales finales. Los diseñadores pueden adoptar un enfoque más iterativo, comenzando con modelos a escala reducida o creando prototipos con materiales ligeros, económicos y sostenibles, como cartón reciclado, bioplásticos o componentes impresos en 3D a partir de filamentos reciclados. Los prototipos en fase inicial pueden centrarse en probar funciones o estéticas específicas, lo que permite a los diseñadores tomar decisiones cruciales sin utilizar grandes cantidades de materias primas. Esto reduce tanto el desperdicio de material como la huella ambiental del proceso de prototipado.

Prototipado modular y reutilizable

Siempre que sea posible, diseñe prototipos modulares, con componentes que puedan reutilizarse o readaptarse en múltiples iteraciones. En lugar de crear un prototipo completamente nuevo desde cero para cada cambio de diseño, reutilice componentes comunes como fijaciones, marcos o componentes electrónicos que permanecen inalterados. Este enfoque no solo ahorra recursos, sino que también reduce los plazos de entrega, ya que solo necesita producir y probar las piezas específicas que se han modificado. La impresión 3D y los sistemas modulares contribuyen aún más a este objetivo, ya que permiten la producción precisa y bajo demanda de piezas que se integran a la perfección en prototipos preexistentes.

Fabricación local y bajo demanda

Aprovechar la fabricación local y los métodos de producción bajo demanda puede reducir significativamente la huella de carbono asociada a la creación de prototipos. Cuando las piezas se obtienen localmente, se minimizan las emisiones del transporte, y la producción bajo demanda garantiza que solo se produzca lo necesario, lo que reduce el desperdicio de material. Tecnologías como la impresión 3D permiten una producción rápida y precisa de componentes con un mínimo desperdicio, lo que la convierte en una solución ideal para la creación de prototipos que reduce el consumo de recursos. Además, la producción bajo demanda elimina la necesidad de mantener grandes inventarios de componentes de prototipos, lo que reduce aún más el uso de material y los costos de almacenamiento.

Opciones de materiales sostenibles

Cuando se necesiten prototipos físicos, priorice los materiales sostenibles que sean reciclados, biodegradables o que puedan reutilizarse en futuros prototipos. Investigue alternativas a los materiales tradicionales de prototipado, como el plástico y el metal, y opte por materiales respetuosos con el medio ambiente o que puedan reintroducirse fácilmente en el ciclo de producción. Por ejemplo, los filamentos biodegradables para impresión 3D o las resinas recicladas pueden reducir el impacto ambiental de la fase de prototipado. En caso de que sea necesario desechar prototipos, garantizar que estén fabricados con materiales que puedan desecharse o reciclarse de forma responsable es fundamental para minimizar los residuos.

Principios de desarrollo lean

La aplicación de los principios de desarrollo lean al proceso de prototipado ayuda a reducir la sobreproducción, las iteraciones innecesarias y el desperdicio de recursos. El diseño lean fomenta centrarse únicamente en lo esencial para la funcionalidad y el rendimiento del producto, eliminando elementos superfluos y optimizando el proceso de prototipado. Al reducir el número de prototipos innecesarios y tomar decisiones más inteligentes desde el principio, se puede reducir el consumo de recursos y el desperdicio asociado sin comprometer la calidad ni la innovación.

Al integrar estas estrategias en su proceso de prototipado, puede reducir el uso de recursos, limitar los residuos y promover un enfoque más sostenible en el desarrollo de productos. Esto no solo se alinea con los principios de diseño ecológico, sino que también genera ahorros de costos, ciclos de iteración más rápidos y un flujo de trabajo general más eficiente.

Priorizar la eficiencia energética en el diseño de productos

Diseñar para la eficiencia energética es una de las maneras más efectivas de minimizar la huella ambiental de un producto. Desde la fabricación y el uso hasta la eliminación, cada fase del ciclo de vida de un producto consume energía, y las decisiones tomadas durante el proceso de diseño pueden influir significativamente en la cantidad de energía requerida. Priorizar la eficiencia energética no solo contribuye a la sostenibilidad, sino que también puede mejorar el rendimiento del producto, reducir los costos operativos y cumplir con los crecientes requisitos regulatorios de conservación de energía. A continuación, se presentan varias estrategias para garantizar la eficiencia energética de su producto de principio a fin:

Fabricación energéticamente eficiente

El primer paso hacia el diseño de productos energéticamente eficientes comienza con el proceso de fabricación. El consumo energético durante la producción puede reducirse seleccionando procesos que consuman menos energía y optimizando el uso de la maquinaria. Por ejemplo, los diseñadores pueden priorizar técnicas de fabricación como el moldeo por inyección o la fabricación aditiva (impresión 3D), que consumen menos energía que los métodos tradicionales. Además, reducir el número de piezas o simplificar el ensamblaje puede optimizar la producción, requiriendo menos energía para ensamblar y transportar los componentes. Siempre que sea posible, opte por fabricantes que utilicen fuentes de energía renovables o prácticas energéticamente eficientes, como operar en instalaciones de energía cero o utilizar tecnologías verdes en sus líneas de producción.

Selección de materiales e impacto energético

La elección de los materiales juega un papel crucial a la hora de determinar la cantidad de energía que consumirá un producto a lo largo de su vida útil. Se deben priorizar los materiales ligeros y duraderos que requieren menos energía para su producción y transporte. Materiales como el aluminio, por ejemplo, son más eficientes energéticamente que el acero, mientras que ciertos compuestos o bioplásticos pueden ofrecer resistencia y un menor consumo energético. Además, la adquisición de materiales locales puede reducir significativamente el consumo energético al minimizar las necesidades de transporte. Al considerar cuidadosamente la energía incorporada (la energía total necesaria para producir un material) y optar por materiales ecológicos y energéticamente eficientes, los diseñadores pueden reducir significativamente la huella energética total del producto.

Diseño para la eficiencia energética durante el uso

El aspecto más visible de la eficiencia energética suele manifestarse durante la fase de uso del producto, donde el usuario final se beneficia directamente de una reducción en el consumo energético. Los diseñadores deben considerar cómo optimizar el uso de energía durante su funcionamiento, especialmente en productos electrónicos o eléctricos. Esto puede lograrse mediante innovaciones como componentes de bajo consumo, motores de bajo consumo, software optimizado que reduce la demanda energética y la integración de fuentes de energía renovables, como paneles solares o baterías recargables. Las características de diseño que mejoran el aislamiento, el flujo de aire o los sistemas de recuperación de energía también pueden contribuir a una mayor eficiencia energética. Los productos que entran en modo de suspensión o de bajo consumo cuando no se utilizan son otro excelente ejemplo de cómo minimizar el consumo de energía durante la fase de uso.

Prolongar la vida útil del producto

Otro aspecto clave del diseño energéticamente eficiente es crear productos con una larga vida útil, lo que reduce la necesidad de reemplazos frecuentes. Los productos duraderos, bien diseñados y fáciles de reparar, actualizar o reacondicionar garantizan que la energía invertida en su producción se distribuya a lo largo de un período más largo, reduciendo así su huella energética total. Los diseños modulares, por ejemplo, permiten a los usuarios reemplazar o actualizar componentes específicos sin tener que desechar el producto completo. Este enfoque no solo ahorra energía, sino que también reduce los residuos y promueve una economía circular al permitir que los productos se mantengan en uso durante más tiempo.

Eliminación y reciclaje energéticamente eficientes

La eficiencia energética no se detiene una vez que el producto llega al final de su vida útil. El diseño para el desmontaje garantiza que los productos se puedan desmontar fácilmente en componentes o materiales reciclables con un consumo mínimo de energía. Los productos fabricados con materiales reciclables a bajo coste energético, como el aluminio o ciertos plásticos, contribuyen a un proceso de eliminación más eficiente energéticamente. Además, crear productos que se puedan reutilizar, reacondicionar o refabricar prolonga su vida útil y reduce la necesidad de producir nuevos productos, que consumen mucha energía. Los diseñadores también deberían considerar la posibilidad de implementar programas de recogida o fomentar prácticas de eliminación responsables que contribuyan al ahorro energético durante la fase de reciclaje.

Embalaje y transporte energéticamente eficientes

El consumo de energía durante el transporte de productos se puede minimizar mediante un diseño de embalaje inteligente. Un embalaje ligero y compacto reduce la energía necesaria para transportar productos a largas distancias. Los diseñadores también deben considerar el uso de materiales sostenibles, ya sean reciclables o fabricados con material reciclado, lo que reduce la energía necesaria para producir nuevos materiales de embalaje. Además, la colaboración con socios de la cadena de suministro que emplean una logística energéticamente eficiente o métodos de transporte ecológicos puede reducir aún más la huella energética del producto.

Cumplimiento normativo y etiquetas energéticas

A medida que la eficiencia energética se convierte en una preocupación creciente tanto para gobiernos como para consumidores, los productos que cumplen o superan los estándares de eficiencia energética tienen mayor probabilidad de ser aceptados en el mercado. Muchos países exigen etiquetas energéticas o el cumplimiento de estándares energéticos como Energy Star, lo que orienta a los consumidores hacia opciones más eficientes. Diseñar productos teniendo en cuenta estas normativas no solo garantiza el cumplimiento, sino que también aumenta su atractivo al destacar sus capacidades de ahorro energético. En muchos casos, obtener la certificación o el etiquetado energético puede ser una herramienta de marketing eficaz, demostrando su compromiso con la sostenibilidad y la innovación.

Al integrar la eficiencia energética en cada etapa del ciclo de vida del producto, desde la fabricación hasta su eliminación, los diseñadores pueden crear productos que consumen menos energía, cuestan menos operar y tienen un menor impacto ambiental. Priorizar la eficiencia energética no solo beneficia al planeta, sino que también contribuye a la reputación de una marca como líder en innovación sostenible, aportando valor a largo plazo tanto a consumidores como a empresas.

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